Propósitos para el 2016

En estos días llega a mis manos este meme casero. Con ingenio y de manera muy sencilla, se muestra algo muy común entre todos nosotros. Vamos posponiendo los propósitos que nos hacemos en la llegada de un nuevo año. Típico. De todos los que nos proponemos, no hacemos ninguno, y así pasamos de año en año. ¿Les suena de algo?

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Lo normal es que seamos conscientes de que tenemos que hacer algo, que nos vendría bien hacerlo, pero… No rematamos. ¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Realmente queremos o no hacer lo que decimos proponernos? ¿Hasta donde somos conscientes de que eso que nos proponemos es lo mejor para nosotros?

Creo que es importante tener en cuenta los deseos. Sí, deseos. ¿Hasta donde está realmente conectado los propósitos y lo que deseamos? Los ‪deseos no se buscan, están ahí, y muchas veces pasamos de largo sin tenerlos en cuenta. Es bueno conectar con ellos, pero ¿cómo?

Es importante que tengamos en cuenta que por un lado está el ego y por el otro el ‎ser.  ¿Qué es esto? En el ego se encuentran nuestras creencias, la mochila (el pasado), el entorno, educación, pensamientos… ¿Y el ser? ¿Qué es el ser? El ser es el presente, los sentimientos (deseos), la atención a uno mismo, los sentidos. El ser es vivir el presente como auténtica realidad, el pasado ya no existe, y el futuro no es más que una serie de “posibles” que están en nuestra cabeza, pero nada más. El ser es lo que realmente somos y sentimos. El ahora. El aquí.

En ocasiones los ‪‎propósitos se hacen desde el ‪ego, y esto influye en que no avancemos. ¿Qué es lo ideal? ‎Conectar con nuestro ser, ‪‎atendernos, y ser conscientes de que el ego está ahí, sólo eso (no hace falta más). Los deseos están en el ser, atiéndelo, y no pasarás de largo por ellos. Conocer lo que realmente queremos, nos ayudará a responsabilizarnos con el propósito y trazar la hoja de ruta correspondiente. Es importante más que desear, identificar si realmente eso es lo que queremos. A partir de ahí, hacernos propósitos, responsabilizarnos con ello, y trazarnos la hoja de ruta.

¡Feliz año a todos y a por nuestros propósitos!

Mobile behavioral en España, oportunidad para la digitalización y experiencia de los clientes

Mobile behavioral en España, oportunidad para la digitalización y experiencia de los clientes.

España es el segundo país europeo en el que el acceso a Internet es más caro, justo después de Chipre y antes que Irlanda, y que el 74,4% de los hogares españoles tiene conexión a Internet (en enero de 2.014 no llegaba al 70%). Estos datos no son nuevos. Pero esta semana la “Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares, del Instituto Nacional de Estadística”, revela que el acceso de los españoles a la red por telefonía móvil, supera en este momento al que hacemos a través de un ordenador. Un 67,2% de los hogares accede a la Red a través de su smartphone, frente a un 66,2% por medio del ADSL, y un 20,9% la través de la red de cable o fibra óptica. Además, y a mi juicio esto es lo realmente más importante, el 81,7% de los hogares usa un smartphone para conectarse a Internet, frente al 72,2% que lo hace a través de su portátil o la tablet, y el 53,5% con el ordenador de sobremesa.

Cualquier informe estadístico, como este del Instituto Nacional de Estadística, tiene múltiples interpretaciones, podemos llegar a conclusiones distintas, y hacer diferentes reflexiones. Pero hay algo que sólo tiene una dirección, una interpretación clara, y son las tendencias. En las tendencias podemos detectar las oportunidades para el desarrollo de nuevos negocios o adaptación de los ya existentes.

Para mí, lo más importante de todo esto que que el acceso a Internet con un teléfono móvil, no sólo como dispositivo (device), sino como soporte de conectividad (3G y 4G en la mayoría de las ciudades importantes), va aumentando a ritmos muy importantes. En este momento el comportamiento principal en un usuario de Internet en España es utilizar un smartphone para conectarse, navegar por la red y realizar conversiones en muchos casos.

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La cuarta generación de tecnologías de telefonía móvil para las telecomunicaciones

Si hay un electrodoméstico que siempre se ha asociado a la familia es un televisor, se encuentra en el 99,2% de los hogares (su evolución a Smart TV, no lo tenemos en todas las casas). En el 99,1% de los hogares hay un teléfono, fijo o móvil; de los que el 75,4% tiene ambos tipos de terminales, el 2,7% dispone únicamente de teléfono fijo, y el 20,9% tiene exclusivamente teléfono móvil. Conclusión, el segundo gadget más importante en los hogares españoles, ese el el teléfono móvil. En un 96,3% de las familias españolas, hay un teléfono móvil para comunicarse (aunque no todos son smart, ni tienen conexión a Internet, eso sí).

Esta tendencia, empieza a ser visible, en la digitalización de muchos servicios, en diferentes tipos de negocios, con la que se le da la independencia al cliente de realizar su propias transacciones. En la T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid, la compañía Iberia facilita el auto check in con o sin tarjeta de embarque ya facturada previamente online, al igual que hace Norwegian Airlines en el aeropuerto Gardemoen de Oslo, Air Berlin opera de la misma manera en el aeropuerto de Frankfurt, y muchísimas aerolíneas en los aeropuertos de innumerables ciudades del mundo.

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Todo empezó con la tarjeta de embarque, pero ya la impresión de las cintas para el drop off del equipaje es una realidad, y los usuarios están cada vez más familiarizados con la auto gestión de nuestro viaje con la aerolínea.

Entre la tendencia del comportamiento de los consumidores con los dispositivos móviles y como las grandes marcas están generando hábitos que refuerzan dicho comportamiento, hace que los conceptos de digitalización y experiencia del cliente, cada vez estén más unidos. Esto es una gran oportunidad que tenemos que ir aprovechando todos y una realidad.

el sentido común es la clave del éxito

Para emplear el sentido común, hay que tener confianza, confianza en uno mismo y en lo que emprendemos. Es necesario tener vocación de simplificar las cosas y no eternizar procesos. Para actuar con sentido común, hay que tener en cuenta nuestro background, base del conocimiento empírico desarrollado.

El sentido común, muy popularmente conocido como el más común de los sentidos, no es inteligencia. De hecho, muchas personas muy inteligentes no actúan con sentido común. Tampoco es sentido común tener un amplio currículo formativo con innumerables diplomas. No, no es nada de eso. Para emplear el sentido común, hay que tener confianza, confianza en uno mismo y en lo que emprendemos. Es necesario tener vocación de simplificar las cosas y no eternizar procesos. Para actuar con sentido común, hay que tener en cuenta nuestro background, base del conocimiento empírico desarrollado. Según Karl Albrecht, en su libro “The Art and Science of Common Sense“, el sentido común lo define como la inteligencia práctica, “la capacidad mental para hacer frente a los retos y oportunidades de la vida”. Para Karl Albrecht la inteligencia práctica es el perfecto compañero de cualquiera que desee aprender a pensar con mayor claridad y eficacia.

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En el mundo de la empresa, y en el de los negocios en general, nos encontramos múltiples escenarios. Las multinacionales, tienen la inmensa fortuna de poder reclutar al mejor talento que hay en el mercado, pero no siempre les dejan actuar (con sentido común o sin él). Muchas decisiones necesarias en mercados locales, no se pueden tomar por ser contrarias a planificaciones estratégicas internacionales, ocasionando no sólo la pérdidas de oportunidades en algún caso, sino la frustración de los profesionales que intervienen en dichas decisiones. Hay pymes locales, clientes de estas grandes empresas, que venden sus productos o servicios. En muchos casos, estas multinacionales son su principal proveedor y de quien depende gran parte de su negocio. Este segundo escenario, muchas veces muestra situaciones en las que se practica muy poco el sentido común.

En la cultura de los negocios pequeños y profesionales autónomos -micro empresas-, el marketing, la estrategia y el diseño de planes de acción, es cosa de los grandes. De grandes empresas nacionales o internacionales con grandes marcas con las que lideran el mercado. Esto es un error. El marketing, la estrategia y el diseño de planes de acción debe seguir un procedimiento claro y sencillo, en el que el sentido común sea la metodología a aplicar. Esto que estoy diciendo es obvio, no tiene ninguna ciencia, y por supuesto no estoy descubriendo la pólvora, pero es algo que estamos olvidando. Es importante para el desarrollo de un negocio, tener unos objetivos claros, un presupuesto asumible, un buen foco, e implementarlo todo ello con mucho sentido común. Este mantra yo lo aplico a cualquier escenario de negicios.

Después de muchos años de profesión, de haber tenido la fortuna de haber competido en entornos con gran talento y en diferentes tipo de orgamizaciones, he llegado a la conclusión de que además de cultivar y promover el conocimiento, apostar por la innovación, ir de la mano de la tecnología, estar al tanto de las tendencias, y otros parámetros importantes en el mundo empresarial; hay algo que jamás debemos de olvidar,y mucho menos dejar de aplicar, el sentido común, siendo este, según la visión que quiero trasmitir, si no el pilar principal del éxito, al menos uno de los más importantes.

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