Propósitos para el 2016

En estos días llega a mis manos este meme casero. Con ingenio y de manera muy sencilla, se muestra algo muy común entre todos nosotros. Vamos posponiendo los propósitos que nos hacemos en la llegada de un nuevo año. Típico. De todos los que nos proponemos, no hacemos ninguno, y así pasamos de año en año. ¿Les suena de algo?

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Lo normal es que seamos conscientes de que tenemos que hacer algo, que nos vendría bien hacerlo, pero… No rematamos. ¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Realmente queremos o no hacer lo que decimos proponernos? ¿Hasta donde somos conscientes de que eso que nos proponemos es lo mejor para nosotros?

Creo que es importante tener en cuenta los deseos. Sí, deseos. ¿Hasta donde está realmente conectado los propósitos y lo que deseamos? Los ‪deseos no se buscan, están ahí, y muchas veces pasamos de largo sin tenerlos en cuenta. Es bueno conectar con ellos, pero ¿cómo?

Es importante que tengamos en cuenta que por un lado está el ego y por el otro el ‎ser.  ¿Qué es esto? En el ego se encuentran nuestras creencias, la mochila (el pasado), el entorno, educación, pensamientos… ¿Y el ser? ¿Qué es el ser? El ser es el presente, los sentimientos (deseos), la atención a uno mismo, los sentidos. El ser es vivir el presente como auténtica realidad, el pasado ya no existe, y el futuro no es más que una serie de “posibles” que están en nuestra cabeza, pero nada más. El ser es lo que realmente somos y sentimos. El ahora. El aquí.

En ocasiones los ‪‎propósitos se hacen desde el ‪ego, y esto influye en que no avancemos. ¿Qué es lo ideal? ‎Conectar con nuestro ser, ‪‎atendernos, y ser conscientes de que el ego está ahí, sólo eso (no hace falta más). Los deseos están en el ser, atiéndelo, y no pasarás de largo por ellos. Conocer lo que realmente queremos, nos ayudará a responsabilizarnos con el propósito y trazar la hoja de ruta correspondiente. Es importante más que desear, identificar si realmente eso es lo que queremos. A partir de ahí, hacernos propósitos, responsabilizarnos con ello, y trazarnos la hoja de ruta.

¡Feliz año a todos y a por nuestros propósitos!

el sentido común es la clave del éxito

Para emplear el sentido común, hay que tener confianza, confianza en uno mismo y en lo que emprendemos. Es necesario tener vocación de simplificar las cosas y no eternizar procesos. Para actuar con sentido común, hay que tener en cuenta nuestro background, base del conocimiento empírico desarrollado.

El sentido común, muy popularmente conocido como el más común de los sentidos, no es inteligencia. De hecho, muchas personas muy inteligentes no actúan con sentido común. Tampoco es sentido común tener un amplio currículo formativo con innumerables diplomas. No, no es nada de eso. Para emplear el sentido común, hay que tener confianza, confianza en uno mismo y en lo que emprendemos. Es necesario tener vocación de simplificar las cosas y no eternizar procesos. Para actuar con sentido común, hay que tener en cuenta nuestro background, base del conocimiento empírico desarrollado. Según Karl Albrecht, en su libro “The Art and Science of Common Sense“, el sentido común lo define como la inteligencia práctica, “la capacidad mental para hacer frente a los retos y oportunidades de la vida”. Para Karl Albrecht la inteligencia práctica es el perfecto compañero de cualquiera que desee aprender a pensar con mayor claridad y eficacia.

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En el mundo de la empresa, y en el de los negocios en general, nos encontramos múltiples escenarios. Las multinacionales, tienen la inmensa fortuna de poder reclutar al mejor talento que hay en el mercado, pero no siempre les dejan actuar (con sentido común o sin él). Muchas decisiones necesarias en mercados locales, no se pueden tomar por ser contrarias a planificaciones estratégicas internacionales, ocasionando no sólo la pérdidas de oportunidades en algún caso, sino la frustración de los profesionales que intervienen en dichas decisiones. Hay pymes locales, clientes de estas grandes empresas, que venden sus productos o servicios. En muchos casos, estas multinacionales son su principal proveedor y de quien depende gran parte de su negocio. Este segundo escenario, muchas veces muestra situaciones en las que se practica muy poco el sentido común.

En la cultura de los negocios pequeños y profesionales autónomos -micro empresas-, el marketing, la estrategia y el diseño de planes de acción, es cosa de los grandes. De grandes empresas nacionales o internacionales con grandes marcas con las que lideran el mercado. Esto es un error. El marketing, la estrategia y el diseño de planes de acción debe seguir un procedimiento claro y sencillo, en el que el sentido común sea la metodología a aplicar. Esto que estoy diciendo es obvio, no tiene ninguna ciencia, y por supuesto no estoy descubriendo la pólvora, pero es algo que estamos olvidando. Es importante para el desarrollo de un negocio, tener unos objetivos claros, un presupuesto asumible, un buen foco, e implementarlo todo ello con mucho sentido común. Este mantra yo lo aplico a cualquier escenario de negicios.

Después de muchos años de profesión, de haber tenido la fortuna de haber competido en entornos con gran talento y en diferentes tipo de orgamizaciones, he llegado a la conclusión de que además de cultivar y promover el conocimiento, apostar por la innovación, ir de la mano de la tecnología, estar al tanto de las tendencias, y otros parámetros importantes en el mundo empresarial; hay algo que jamás debemos de olvidar,y mucho menos dejar de aplicar, el sentido común, siendo este, según la visión que quiero trasmitir, si no el pilar principal del éxito, al menos uno de los más importantes.

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