Se nos rompió el amor

Carmen y Montse llevan quince años juntas. Se conocieron un verano en Ibiza. Montse, ocho años más joven, ojos verdes, cuerpazo. Bailaba aquella tarde de manera muy sexy en una fiesta al atardecer en Calla Longa. Carmen conquistó a Montse, no había mujer que se le resistiera. 
En octubre, Montse deja su residencia en Barcelona y se traslada a Madrid junto a Carmen. En noviembre empieza a trabajar en una agencia de publicidad. Un año más tarde, se casan. Un ático muy coqueto en la calle San Bartolomé, en Chueca, era el escenario del aquel amor. La pareja perfecta.

Dos años más tarde llega la crisis. Montse se queda sin trabajo. Pero no hay de que preocuparse, Carmen trabaja en una empresa de capital riesgo muy reputada, y aunque tiene una jornada laboral intensa, y trabaja muchos fines de semana, cobra unos incentivos considerables. El dinero no es un problema en casa, a pesar de que Montse se sienta cada vez más sola.

Un fin de semana al mes, van a Barcelona. Carmen hacía un esfuerzo en integrarse, aunque alguna vez no le gustara que se dirigieran a ella en catalán. A principios de 2013, uno de los fines de semana en los que normalmente se marcharían a Barcelona, Carmen le dice a Montse en el último momento:


– Cariño, no me voy a mover de Madrid. Tengo una reunión el lunes a primera hora para intentar vender una empresa que en este momento tenemos en cartera.
Montse se quedó hecha polvo. Carmen, con su actitud, no le dio opción: 
– Vete tú sola, no te preocupes, voy a estar muy liada. 
Montse, muy jodida por la situación se marcha a Barcelona. Ese fin de semana fue el primero de otros tantos que vinieron después. ¿Y Carmen? ¿Cómo se siente? Ella está tranquila, ¿qué problema hay? Considera que habiendo dinero, no hay de que preocuparse, son la pareja perfecta, ¿o no? No se daba cuenta que Montse estaba cada vez más frustrada y sola. El sentimiento de exclusión que experimentaba le hacía sentir muy mal. Sentirse excluido es lo peor que nos puede pasar. Y si quien nos aparta es nuestra pareja, es terrible. 
Ese fue el primer fin de semana en soledad, pero no el último. En uno de los fines de semana en los que Montse se va sola a Barcelona, Donatella, íntima amiga suya, le comenta que en una agencia de publicidad catalana, busca un perfil como el suyo. Montse lo pasó fatal. Por un lado, se volvía loca por coger ese trabajo, por el otro, sabía que si lo aceptaba, podía ser el fin de su matrimonio, la separación definitiva. Esa noche de sábado, después de hablar con Donatella, Montse llama a Carmen y le cuenta lo del trabajo (muy nerviosa, pensando que Carmen se podía enfadar). La respuesta de Carmen fue:

Wow, Montse, me parece genial. Entre semana a penas nos vemos, es una realidad. Esto es una oportunidad para ti, por fin tienes trabajo, acepta la oferta. Eso sí, mira bien las condiciones, y no te vayan a meter gato por liebre, luego te envío un mail para darte pautas de como encarar la negociación del puesto. Además, tengo un dinero ahorrado, podemos comprarnos un apartamento en L’Example y así tenemos dos residencias. Una en Madrid y otra en Barcelona. ¿A que mola?
Montse acepta el trabajo y empieza a vivir la vida que hacía mucho que deseaba tener. Ambas desarrollan sus carreras profesionales en Madrid y Barcelona, e intentan pasar los fines de semana juntas. Montse conoce a Asumpta, una chica de Olot que trabaja en la agencia. Empiezan a intimar más. Uno de los tantos fines de semana en los que Carmen cancela el viaje a Barcelona en el último momento, Montse invita a cenar a Asumpta. Esa noche fue el comienzo de una relación que Montse vive paralela a su matrimonio. Carmen enfrascada en su trabajo no se está dando cuenta que poco a poco ha ido perdiendo a aquella catalana con unos ojos verdes espectaculares y un cuerpo precioso. 
Este verano del 2015, Carmen recibe una llamada de su abogada. Montse le presenta una demanda de divorcio. Carmen no reacciona. No entiende que pasa. No sabe que hacer: 

– Pero si he comprado el piso en L’Eixample para las dos. Además del ático de Chueca… ¿Qué más quiere?
Montse, en este momento, con la autoestima fuerte gracias a Asumpta, le dice a Carmen por medio de su abogada: 

El dinero no lo es todo. Desde que me quedé en paro, estoy muy sola. No has hecho nada por tenerme en cuenta, me has ido perdiendo poco a poco. He necesitado sentirme querida, atención. Todo eso lo perdí contigo, ahora lo he vuelto a encontrar, y no quiero dejar escapar la oportunidad de ser feliz con alguien que me tiene en cuenta. 
El veintisiete de septiembre tienen un primer intento de conciliación, la cosa pinta mal. Montse, dolida por sentirse abandonada durante tanto tiempo, vive ahora ilusionada con Asumpta. Tiene la intención de empezar una nueva vida. Siente por Asumpta la típica pasión con la que comienzan muchas relaciones de pareja. 
Carmen en shock, no reacciona. No se da cuenta, o no quiere reconocer, que ha perdido a Montse por no darle cariño, por no atenderla. Dinero y una posición social no lo es todo. Por ahora sólo le preocupa destacar que se han casado por separación de bienes, y que si Montse de separa, lo pierde todo. Intenta retenerla por el miedo a perder lo material.
Montse no lo ve así:
–  Lo dejé todo por marcharme contigo. Me debes una compensación.
¿En qué terminará todo esto? Da igual, este es un divorcio como otro cualquiera. No tiene mayor interés.

Me planteo, contando esta historia, que Carmen podría ser España y Montse Cataluña. ¿No? Montse ya no quiere a Carmen, de la misma manera que Cataluña ya no quiere a España (o al menos, eso parece). Personalmente, aunque con muchas puntualizaciones, creo que la ficción se parece bastante a la realidad (en lo que a las emociones se refiere).

Me pregunto lo siguiente:


– ¿El pueblo español, que no los políticos, es igual de indiferente a Cataluña, de la misma manera que Carmen con Montse? ¿El pueblo catalán, que no los políticos, se siente ignorado o excluido de la misma manera que Montse? ¿Le importa? ¿Hay arreglo? ¿Realmente ya no nos queremos? ¿Ha terminado lo nuestro? ¿Se nos rompió el amor?

Asumpta, “Junts pel Sí”, ¿podrá dar Montse el amor que ella necesita o es todo un espejismo? Parece que Montse siente que sí (que le puede dar el amor que ella necesita). 

Carmen, mientras, sólo está pensando en la “separación de bienes” y no quiere entender como es posible que Montse haya llegado a esa determinación. 

El daño, creo que ya es muy grande, la fractura enorme. Y estamos todos implicados. En un divorcio fallan los dos, hay dos culpables, no hay víctimas ni verdugos. No nos confundamos en ello.

Y bajo mi punto de vista, hay una cosa muy clara:


– En un divorcio, se empobrecen los dos. Sin duda. Por mucha pasta que haya, pierden -económicamente-, los dos. 

¿En qué quedará todo esto?

¿libertad de expresión?

http://www.elcajondesastre.com/reyes-del-amor-vilipendiada-en-madrid-por-su-sexo/

Todavía no somos conscientes del verdadero valor de que tienen las redes sociales en la realidad actual, y muy pocos quieren hacerse eco de ello. En estos días, un perfil de cierta notoriedad en el entorno del Festival de Eurovisión en España, con mucha visibilidad en Facebook y en TVE, publica en su muro un post es el que comenta una agresión que ha sufrido en un local gay de Madrid. El tono y vocabulario utilizado, ha provocado un aluvión tanto de críticas, como apoyos de todo tipo. La agresión en sí, que en realidad es lo más importante, ha pasado a un segundo plano, mezclándose otros temas en las discusiones. Homofobia, independentismo, machismo, libertad de expresión, salen a la luz creando una confusión absurda como si un cubo de Rubik se tratara.  
Como pueden ver en este segundo enlace, los participantes de un experimento realizado en Bélgica, quedan asombrados creyendo que el adivino conoce detalles importantes de su vida, cuando en realidad lo único que ha hecho ha sido seguir sus perfiles en una red social.
Conclusión, si expresamos juicios y valoraciones, estamos expuestos a que nos juzguen y valoren. Si opinamos, opinarán sobre nosotros. Cuidado con la privacidad, es importante saber quien nos sigue, a quien seguimos, y la configuración del acceso a todo ello. Y si se quiere expresar una posición personal, mejor no ser quien crea el debate, sino ser partícipe de uno que ya exista. Hay muchos foros de discusión en los que nos podemos manifestar de manera individual, sin tener que un protagonizar ninguna cruzada sin sentido. Aunque si el EGO nos traiciona, con no seguir los consejos de esta conclusión, ya sabemos como ganar visibilidad, a un precio elevadísimo, claro.