ÉTICA, Y MODA

En estos días ha sido viral un vídeo en el que la hija de Amancio Ortega, dueño y fundador del Grupo Inditex, sorprende a su padre a la llegada al centro de trabajo por su ochenta cumpleaños. Un recibimiento especial por parte de todos los empleados, un flashmob con la canción Celebration de Kool & The Gang. Mientras, en las redes… ¡Vaya follón! España dividida. Una parte criticaba al Grupo Inditex la gestión de sus fábricas en India, Bangladesh, China, en donde se sabe que las condiciones de trabajo de sus empleados son de muy dudosa dignidad, produciéndose situaciones de explotación importantes; y la otra parte, reprochaba esas críticas diciendo que los españoles éramos unos envidiosos que no éramos capaces de reconocer que Amancio Ortega era un señor a quien no se le podía más que alabarle como patrón de un proyecto internacional del que todos los españoles nos debíamos sentir más que orgullosos.

Me fui en la búsqueda de código ético del Grupo Inditex a ver que decía. Me dejó muy tranquilo al leer que parte del Código de Conducta y Prácticas Responsables del Grupo Inditex dice textualmente:
          ”… todas las operaciones del Grupo Inditex se desarrollarán bajo un prisma ético y responsable; todas las personas, físicas y jurídicas, que mantengan de forma directa o indirecta cualquier relación laboral, económica, social y/o industrial con el Grupo Inditex, recibirán un trato justo y digno…”

A continuación me fui a comprobar si se cumplía ese código ético. Y vaya… Me encuentro que Investigaciones de ONG’s como “Campaña Ropa Limpia (Clean Clothes Campaign)”, o de organizaciones como el Foro Internacional del Trabajo, que tachan al Grupo Inditex como uno de los fabricantes que está detrás de las explotaciones de seres humanos en fábricas textiles de Camboya, China, Tailandia, Marruecos, etc. Además, tiene denuncias por las condiciones abusivas a sus trabajadoras, y pésimas condiciones laborales en sus talleres de Tánger y Marruecos; en donde se realizan jornadas laborales de 12 horas diarias, humillaciones, por  un sueldo de 200 euros al mes.
Existe una regulación internacional de las condiciones laborales por medio de la OIT, agencia ‘tripartita’ de la ONU, que aglutina a gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 países, con la misión de definir y regular las condiciones laborales, formular políticas y generar propuestas de trabajo con el fin de la puesta en marcha de un marco ético para empresas y trabajadores. Clean Clothes Campaign es una ONG holandesa (en España está representada por Setem), muy activa en sus denuncias. Además, existen otras organizaciones como Fashion Revolution que luchan por la transparencia ética en la cadena de producción de la moda, #Quienhizomiropa o #WhomademyClothes son sus lemas en español e inglés con los que etiqueta todas sus publicaciones en redes sociales. Es muy importante que las fuentes de las que obtenemos los datos sean de absoluta fiabilidad, dada la gravedad de las informaciones, y estas organizaciones lo son.    

La internacionalización de las empresas no es sencilla. Una empresa puede montar una sede con fábrica propia (subsidiaria de fabricación), o llegar a acuerdos con fabricantes locales. Gobiernos de países como Camboya cuyas exportaciones textiles representaron más del 76%, ponen una alfombra roja al occidental que quiere invertir en una fábrica, o negociar la producción con un fabricante local. Hay que tener en cuenta que las empresas no siempre fabrican todos los elementos de los que se componen sus productos. Estos dos parámetros, complican la gestión global de la cadena de producción. Este es el entorno en el que se desenvuelve muchas veces una empresa que se internacionaliza. Esta situación provoca que por ejemplo, en 2011, un escándalo salpique a Zara, una de las marcas que posee Amancio Ortega. El Ministerio de Trabajo brasileño liberó a 15 trabajadores bolivianos y peruanos que trabajaban en condiciones denigrantes en dos talleres ilegales en Sao Paulo. Trabajaban hasta 16 horas, y tenían un salario de unos 340 dólares al mes, por debajo del salario mínimo brasileño. Este taller confeccionaba ropa para la empresa AHA, proveedora de Zara. ¿Qué hace el Grupo Inditex? Culpa a AHA y le acusa de haber violado el Código de Conducta de fabricantes (directos o indirectos) colaboradores en la confección de las prendas del Grupo Inditex. Obligó a AHA a compensar económicamente a los empleados y que las condiciones de trabajo fueran mejoradas. Para Inditex, AHA fue quien incumplió las normas éticas por llegar a acuerdos con estos talleres explotadores de seres humanos sin haberles comunicado nada. Se hizo cargo de la multa y cumplió con todas las alegaciones legales producidas por la denuncia. Acto seguido canceló todas sus relaciones comerciales con AHA por el escándalo. Esto es un ejemplo de lo que complica a una multinacional el control de toda la cadena de producción de todos sus productos desde el principio al final. Podemos decir en este caso que Inditex, un proveedor que se llama AHA que fabrica a través de con talleres locales que, a su vez, tienen sus dueños. De estos talleres, a través de AHA, Inditex recibe la ropa, sin haber tratado con ellos). Todo esto, desarrolla cadenas de fabricación que complican el control de un código ético. No es fácil, nada fácil. Con esto no justifico nada, sólo intento explicar como es este entorno. En cualquier caso, debemos exigir a las marcas que trabajen por controlar la cadena de producción, desde el principio hasta el final, con nombre y apellidos de todos los que participan en la elaboración de sus prendas (directa o indirectamente).  

A raíz de este, y otros conflictos, Zara emprende una campaña con la que pretende salir de la “lista sucia” laboral, en la que se encuentran las firmas internacionales denunciadas por dudosas situaciones de los trabajadores que intervienen en la fabricación de sus productos. La campaña, en vigor desde septiembre de 2015, consiste en incluir un código QR en el que viene la información de toda la cadena de producción de la prenda que estamos comprando.

¿Y qué hacemos los consumidores? Independientemente de opiniones, somos los que hacemos pequeña o grande a una empresa a partir de las compras que realizamos de sus productos. Los consumidores, (e incluso muchos pequeños empresarios que tienen puntos de venta en los que las grandes marcas venden sus prendas de ropa), lo que tenemos que hacer es exigir la información necesaria para que estemos seguros que no nos estamos poniendo una camisa a costa del sufrimiento y explotación de una persona que casi no puede ni comer con lo que cobra como salario.

No es la condena a Amancio Ortega lo que nos hace más o menos conscientes de la problemática. Eso no nos lleva a ningún sitio. Con lo que realmente podemos colaborar es con las denuncias públicas de todas las situaciones en las que hemos comprado una prenda y no tenemos ninguna información que nos diga de donde viene. Ahí es donde los consumidores tenemos el poder, el poder de la situación. Ahí es donde podemos hacer realmente daño. Vale ya de seguir foros y enfrentarnos en redes sociales, eso está bien para la visibilidad y levantar conciencias, pero también debemos pasar a la acción. Y la acción consiste en no consumir ropa de ninguna firma que no nos pueda certificar que su ética global sea incuestionable. Esto afecta a todos los mercados y todo tipo de productos, desde la baja, a la media o alta gama. Al mismo tiempo, no está de más, colaborar con las ONG que luchan por las personas que se encuentran en el tercer mundo, hay muchas, con diferentes misiones en muchos lugares.        

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